jueves, 6 de marzo de 2008

CRIOLLAS ROMOSINUANO

BOVINOS CRIOLLOS ROMOSINUANO
El ganado criollo Romosinuano (ROMO), tuvo su origen en el Valle del río Sinú, departamento de Córdoba, Colombia; proviene de los bovinos introducidos a Santa Marta el 29 de julio de 1525 por Rodrigo de Bastidas de un grupo de 200 vacas y los reproductores suficientes para su reproducción y los introducidos por Alonso Luís de Lugo en el año 1542 y por apareamiento de estos animales surgieron el ganado Costeño con Cuernos y el Romosinuano; es de anotar que ninguna de las razas procedentes de España estaban desprovistas de cuernos.
Sea cual fuere el origen del Romosinuano, su gran importancia es debido a su adaptación a las condiciones en primer instancia al Valle del Sinú y luego a diferentes regiones del país e inclusive en otros países como Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, México, Republica Dominicana y Venezuela.
Características externas de la raza Romosinuano
Apariencia general
El rasgo mas típico de Romosinuano es la ausencia de cuernos. El color de la capa puede ser bayo, hosco, rojo cerezo o mono; este tipo de color es debido a alelos múltiples, siendo el grado de dominancia el siguiente: bayo> hosco > rojo cerezo > mono; lo que indica que animales bayos, apareados entre si, pueden dar origen a cualquier color; hosco por hosco puedan dar hoscos, rojos cerezas o monos; los rojos cerezas entre si pueden originar rojo cerezas y mono y los monos entre si solo darán monos.
Las mucosas y la piel son, en general, de tonos claros, pero los hoscos tienen las mucosas y la piel de color negro. La piel es gruesa y bien adherida, con escaso pelo, corto, brillante, grasoso; todas estas características indican adaptación a las condiciones del medio del Valle del Sinú. El Romo es de talla mediana y cuerpo cilíndrico, la raíz de la cola es descarnada y de inserción alta y de escasa borla.

Resultados experimentales en el CI Turipana
En el año de 1967 se inicio una serie de cruzamientos rotacionales de las razas Romo, Cebú, Charolais y Santa Gertrudis, con el objetivo de persuadir a los ganaderos de la importancia de la raza Romosinuano para la producción de carne en la región, el esquema de la planeacion de dichos cruzamientos.
Las dos herramientas del mejoramiento genético son: la selección y los sistemas de apareamiento (cruzamiento); la selección debe estar fundamentada en la elección de los animales para reproducción de los valores genéticos mas altos y así de esta manera incrementar la frecuencia de genes deseables, dentro de la población. En un hato comercial si se requiere mejorar la producción de carne, rápidamente, la alternativa mas económica es el cruzamiento; los factores benéficos del cruzamiento son el vigor híbrido y la complementariedad.
A las conclusiones a las que llego Hernández (1976), respecto a la utilización del ganado Romosinuano en sistemas de cruzamiento rotacionales con las razas Cebú, Charolais y Santa Gertrudis fueron las siguientes:
1. La raza Romosinuano tiene una fertilidad mas alta que la raza Cebú, la diferencia es de 8,3%.
2. La raza Romosinuano es de menor tamaño y de más lento crecimiento que la raza Cebú. La diferencia en peso corporal es de 6,6% al destete y de 17,4% a los 18 meses.
3. El hibrido Romosinuano x Cebú (la raza del toro primero) tiene menor mortalidad hasta el destete (2,9%) que el Romosinuano puro (4,3%) y Cebú puro (5,2%).
4. El hibrido Romosinuano x Cebú aventaja en peso al Cebú, la mejor de las dos razas de los padres, en 4,7% al destete (9 meses) y 3,2% a los 18 meses.
5. El cruce reciproco Cebú x Romosinuano aventaja en peso al Cebú en 2,7% al destete y en 10% a los 18 meses.
6. El retrocruce Romosinuano x (C x R) tienen un peso al destetes 4,7% superior al Cebú, pero a los 18 meses es aventajado por el Cebú en 2,8%.
7. La perdida de vigor hibrido en los retrocruces en relación con los recíprocos, se puede evitar con el uso de toros Charolais para formar un trihibrido.

Con respecto al crecimiento de la raza Romosinuano en el CI Turipana entre el nacimiento y los 16 meses de edad; se puede afirmar que en un régimen de alimentación a base de pasto es adecuado entre el nacimiento al destete (240 días), con una ganancia de peso de 0,633 Kg./día, lo cual demuestra una buena habilidad materna de las vacas; pero entre el destete y los 16 meses de edad es de apenas de 0,268 Kg./día, posiblemente debido al manejo de los animales; ya que en un reciente experimento se ha podido determinar que es factible incrementarse dicha ganancia hasta en un 100% en un régimen alimenticio sin suplementación y de un 261% con suplementación; indicando que la raza responde a regimenes alimenticios mejorados.
El análisis de los parámetros genéticos dieron los siguientes resultados:
Las estimativas de las correlaciones fenotipicas, genéticas y ambientales entre el peso al nacer, destete y 16 meses, en términos generales fueron nulas, bajas y medias; en cambio entre el peso al destete y los 16 meses, fueron altas y positivas. Con respecto a la genética significa que estos dos caracteres son influenciados por la mayoría de los mismos genes, y que la selección practica con el objetivo de aumentar el peso al destete proporcionaría, también progresos en el peso a los 16 meses. En cambio la correlación genética entre el efecto directo y el efecto materno para el peso al nacer fue de 0,05 y para el peso al destete fue de 0,01. Esto indica que no existe correlación entre estos parámetros y la selección de las hembras se puede realizar considerando el peso del ternero al destete y seleccionar a los toros teniendo en cuenta el desempeño de sus progenies al destete. La correlación fenotípica alta y positiva; esto sugiere que un animal con un peso por encima de la media al destete deberá mantener parte de esta ventaja a los 16 meses de edad. La correlación ambiental entre el peso al destete y el peso a los 16 meses, fue alta y positiva. Esto sugiere que gran parte de los factores ambientales que afectan el peso al destete también afectan el peso a los 16 meses de edad.


Caracteres Reproductivos de la Raza Romosinuano
Según Hernández (1976) resalta que tres condiciones son necesarias para obtener una producción eficiente en el trópico a saber: la habilidad de reproducción de las hembras, la habilidad de los animales de sobrevivir en el medio y una tasa de crecimiento adecuado a las condiciones del medio. El Romosinuano posee una de estas cualidades en grado sumo: su alta fertilidad. Al respecto según Pinzon (1981) indica que Escobar (1940) encontró que el 79% de las vacas entraba en calor antes de los 60 días después del parto, y el 92% antes de los 69 días, y que la gran mayoría de las vacas se daba entre los 40 y 49 días después del parto. Hernández (1970) reporto que de 1385 observaciones tomadas en 677 vacas el intervalo entre partos fue de 373,6 días en promedio, siendo que el 54,3% de los intervalos mas cortos de 365 días. Ossa (2004) al analizar los datos sobre parámetros reproductivos de la raza Romosinuano entre los años de 1980 al 2001, encontró una eficiencia reproductiva del 85,3%; siendo que el 66% de las hembras presentaban una eficiencia reproductiva superior al 80%. Dentro del mismo estudio se reporta una edad al primer parto de 38,2±0,14 meses y un intervalo entre partos de 433,60±3,69 días; y con heredabilidades de 0,16 ± 0,086 y 0,05 ± 0,04, respectivamente; lo que indica que estas dos caracteres son afectados mas por factores ambientales que genéticos. Según Raun (1969), la población bovina de un país o región puede ser duplicada en 5 años cuando el porcentaje de natalidad sea del 80%. De los anteriores trabajos demuestran el potencial reproductivo de la raza Romosinuano, característica que se manifiesta en las otras razas criollas y de allí la importancia de estas en el repoblamiento bovino, política actual del gobierno nacional de incrementar la población bovina en 20 años.
Evaluación Genética de la Raza Romosinuano. La evaluación genética de la raza Romosinuano se inicio en el año 1996 y partir de dicho año se han hecho diferentes evaluaciones genéticas a través de metodologías modernas, como el modelo multirracial, Elzo et al (1998) y por el modelo animal, Ossa (2004); metodologías que permiten estimar los valores genéticos de los animales.
El cambio o tendencia genética en una población según Lobo (1982) es resultante de la variación en la producción por unidad de tiempo, proveniente de las modificaciones en el merito genético medio de los animales. Dicha tendencia puede ser calculada por la regresión de la media de los meritos genéticos de todos los animales de la población en función del año de nacimiento (Klemestsdal, 1990); usando esta metodología Ossa (2004) estimo dichas regresiones en caracteres productivos y reproductivos en la raza Romosinuano, como se indica en la tabla VI.
Las tendencias genéticas de los caracteres productivos y reproductivos presentan oscilaciones positivas y negativas alrededor de cero; indicando que el sistema de apareamiento circular empleado en el hato es adecuado para la conservación y preservación de la variabilidad genética.
Es importante destacar además que el resultado del coeficiente de consanguinidad del 3,5% entre los años de 1980 al 2005; siendo esto también un indicativo que la variabilidad genética se ha mantenido a través de los años.

Calidad de la canal en el ganado Romosinuano y sus cruces
Dentro del desarrollo ganadero del Sinú se destacan los empresarios progresistas como los Dereix, los Méndez, los Buelvas, los Berrocal y los Lacharme, entre otros, que se dedicaron a formar criadores de bovinos de alta calidad; para tal fin, además del CCC, se resolvieron proteger y seleccionar el ganado topo o romo diferente al producido en el resto de la Costa Atlántica, por la demanda que tenia en el mercado antioqueño, debido a sus rendimientos en canal, Pinzon (1981). La superioridad con respecto al rendimiento de la canal del cruce R X C ha sido reportada en diferentes años por Pereira y Bohórquez (1970), Hernández (1976), Jiménez y Acosta (1986) y Lucero (2003). Con respecto a la calidad de la carne bovina Vásquez y col (2005) destacan la importancia de la raza Romosinuano y su cruces con respecto la s características organolépticas o sensoriales como color, terneza, jugosidad y marmóreo. Con relación al factor de marmóreo, Martínez y Barrera (2006), mediante técnicas de análisis de ADN, determinaron la frecuencia del marcador (poliformismo) del gen de la leptina, relacionado con el grado de marmóreo, en donde el 30% de los animales Romosinuano se detecto el marcador deseable L-TT e para el gen de leptina.
Conclusiones
Por sus extraordinarias propiedades de adaptación a las condiciones ambientales de la zona calidad húmeda del país, dada por su eficiencia reproductiva (edad al primer parto e intervalo entre partos) y por su gran habilidad combinatoria con el Cebú en relación al factores productivos y reproductivos, los ganaderos del país no deben ahorrar esfuerzos en la utilización de la raza Romosinuano. Si por otro lado el propósito es producir carne de excelente calidad, de una manera económica y sostenible los resultados indicados en este trabajo también demuestran la importancia de Romosinuano para tal propósito.

Para mayor informacion consulta estas paginas:




1 comentario:

EDUARDO MUÑOZ G. dijo...

Esmid: Muy bien por tu blog, solamente un enlace no funciona (http://www.scielo.org.co/) lo modificas por favor. Espero que sigas trabajando en tus nuevos blogs y vayas perfeccionando cada día mas.